Un hijo o hija existe en nuestro proyecto personal mucho antes de nacer y cuando fallece nos va a seguir acompañando.
Para recuperarse  es totalmente necesario darle vida en nuestro interior.
Con este ejercicio vamos a aprender a darle un lugar, respetar a ese hijo o esa hija y a entender que  seguiremos dialogando con ellos durante toda nuestra vida.

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